Votaré por el SÍ: El No, no convence

Votaré por el SÍ: El No, no convence

Por: Alejandro Jiménez-Schröder

Con elpaz convencimiento que debemos empezar nuevos caminos que nos permitan la Paz, y con la responsabilidad inmensa que tenemos como sujetos transformadores, comencé a documentarme para tomar una decisión coherente, que no solo fuera coherente, sino de manera propositiva permitiera avizorar la construcción de un mejor futuro para nuestro país.

Luego de explorar varios de los argumentos por el NO, encuentro en ellos una débil argumentación, una incomprensión de la real situación y de la coyuntura que vive el país, donde hemos sido invitados a participar en la toma de decisiones. Analizo a quienes promueven el voto por el No, y me inspira la sensación de observar una tendencia a imponer verdades monolíticas, y absolutas. Encuentro en sus argumentos una incapacidad de reconocer en Colombia un país diverso, multicultural. Veo la permanente intensión de imponer y doblegar al otro con base en argumentos basados en la metamorfosis de conclusiones, de verdades a medias, o aún, de mentiras preconcebidas. Encuentro una actitud y un discurso belicista que promueve la violencia. Veo el afán por continuar fortaleciendo una supuesta seguridad ciudadana en detrimento de un país que ve cómo cada año, el 3,4 % de PIB se va a la guerra; o cómo en los últimos 15 años se han hecho negocios por más de $330 billones de pesos con la muerte de los colombianos.

Muchos años, muchas vidas, muchos sueños han pasado y se han perdido en esta hojarasca de violencia, que empezó con el fracaso que significó para el país la incapacidad de “dialogar” y reconocer nuestras diferencias, y comprender que el derecho fundamental es “el respecto por la vida”. Por ello, quizás uno de los fracasos más graves como sociedad, ha sido el tratar de resolver los conflictos sociales a través de la vía militar, “a punta de bala”, tan como sucedió en 1964, cuando se dio originen a esta guerra con las FARC en la que se denominó “Operación Marquetalia”. Nuestra historia es necesario conocerla; y los errores, reconocerlos y corregirlos.

Para quienes aún no lo saben -o quienes andan un poco distraídos- es importante mencionar que el próximo 2 de octubre los colombianos estamos citados a uno de esos compromisos con la historia del país, para refrendar los Acuerdos a los que llegaron los diálogos entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC, para que una vez hayan sido aprobados, se inicie un proceso de desmovilización que ponga fin a parte de la violencia armada que cumple más de 60 años, ha producido 8 millones de víctimas, más de 6 millones de desplazados, y alrededor de 250.000 personas asesinadas*.

Con la pretensión que esta propuesta sea incluyente, y respetuosa con las ideas propias y ajenas, me he puesto en el lugar de quienes aún están indecisos, tomarnos el tiempo para pensar ¿Por qué decirle NO al SI?, ¿O decirle Si al NO?

Tras aventurarme a ver los argumentos, razones y lógicas del No, encontré:

Argumentos Falsos:

Considero equivocado y aun, absurdo, considerar que a través de los Acuerdos de La Habana, Colombia se convertirá al comunismo, o como afirman, “un país castro-chavista”. Estas ideas pueden calar como ciertas, en parte de la población que ha sentido durante toda su vida la experiencia amarga de la guerra, la destrucción, el desplazamiento forzado y la muerte. El análisis de situaciones históricas de diferentes vertientes y líneas de pensamiento demuestran que, en los horrores ocasionados por el conflicto interno colombiano han estado involucrados tanto las guerrillas, como grupos paramilitares, miembros activos del ejército y de la policía, la financiación del narcotráfico, la complacencia de traficantes de armas. Es decir, una guerra compleja, asquerosa, deshumanizada. El hacer creer que las élites que han gobernado el país durante toda su historia entregarán el poder a la guerrilla, es crear una atmósfera de miedo, con estos argumentos banales, tan simplistas, para incidir en la respuesta ciudadana, basada en la ignorancia. En sus estrategias no se adentran en el análisis sincero y sensato de los Acuerdos.

Lógica de la indiferencia

A menudo dentro de los argumentos para votar por el NO, es posible encontrar una retórica que subordina la vida a las leyes; sin contemplar que el Estado debe ser el primer garante del derecho a la Vida y a vivir en Paz. No obstante, amplios sectores de víctimas han aprobado los Acuerdos; la mayoría de ellas son las verdaderas protagonistas por su posición frente a los diálogos, en la búsqueda de la verdad y las garantías de no repetición, para la reconciliación y la reconstrucción del tejido social. Los sectores en favor del No, se argumentan en torno a la legalidad para exigir una “Paz sin Impunidad”, una justicia de “penas privativas”.

No, para salvar a Colombia

Irónicamente, uno de los argumentos más reproducidos por los detractores al proceso de los diálogos, y que se afianza desde un tipo raro de “nacionalismo”, es el votar NO, “para salvar a Colombia”. Siento que es decir No, que 7.500 guerrilleros armados entreguen sus armas, y se desmovilicen, además de 10.000 colaboradores no armados, todos ellos reintegrados a la vida civil, cambiando las balas por las ideas. En un simple análisis de estas cifras del gobierno nacional, vuelve incoherente el argumento del voto por el No.

Victimización Infinita

Una de las críticas que se han hecho a los Acuerdos es que se “reconocen a las FARC en condición de víctimas”, y cuestiona qué pasa con las verdaderas víctimas. ¿Serán ciertas estas aseveraciones, o más bien, una deformación intencionada de las verdaderas conclusiones? Esta lógica de los buenos y los malos me recordó la siguiente historia. A modo de ejemplo: Le pregunta el padre a su hijo: Si todos los buenos acaban con los malos ¿quiénes quedan? Y el niño le respondió: los asesinos.

Falacia de Contenido.

Esta quizás sea la más habitual de las argumentaciones, pues aprovecha el desconocimiento del interlocutor, y transforma las impresiones y sentimientos, en hechos. En la medida que se apela a un razonamiento emocional “sensus communis“ no se requiere una comprobación. Por ejemplo: Lo que se va a votar el 2 de octubre es el acuerdo Santos-FARC, el cual premia a los criminales”.

Vertientes Políticas

No es de extrañar que en medio de tanta diversidad existan tensiones entre quienes piensan diferente. Sin embargo, en la coyuntura que atraviesa el país, dicha diversidad se simplificó en una polarización política; y mientras las discusiones por uno u otro partido abundan, los debates por ideas escasean. Aunque obvio, me parece importante recordar que votar por el Sí, no convierte a nadie en “Santista” o Votar por el No, tampoco es muestra ser “Uribista”. Las posiciones ideológicas y políticas merecen todo el respeto, sea cuales fueren, y su debate serio desprovisto de falsedades, ambigüedades, e incoherencias es lo que comunidad, exigimos. Estos personajes pasarán pronto a la historia, y cada uno tendrá su merecido; pero será nuestra decisión la que perdure para nuestro propio futuro y el de nuestros herederos.

Asimilar las posturas del Gobierno con los Acuerdos.

Hay razones para no estar de acuerdo con la política de Santos en términos de inversión social; ha promovido un modelo minero- extractivista, con perjuicio evidente por el daño ambiental y para la sustentabilidad de los recursos naturales; la corrupción y la crisis, de antaño y actual en los sistemas de educación, salud, justicia, ruralidad, siguen sin solución; los incumplimientos de promesas frente a protestas ciudadanas continúa siendo la faceta de nuestros gobernantes; pueden ser muchos los argumentos y todos ellos ciertos, que NADA TIENEN QUE VER con la pregunta del plebiscito, de Aprobar los Acuerdos, Sí o No, para poner fin al conflicto armado entre el Estado Colombiano y las FARC.

Pedir el voto por el No, acudiendo a la crítica de la labor presidencial es distraer las verdaderas razones del plebiscito. Lo que debe darse crédito es la tenacidad con que el Presidente ha fijado su postura frente a la dejación de armas por el grupo guerrillero más antiguo del mundo, para adelantar luego un proceso de construcción colectiva de la Paz. Y es allí, con un clima social adecuado como debe ser la responsabilidad del Estado en proporcionar, es donde la sociedad civil puede y debe actuar con decisión para contribuir en la formación de una sociedad mejor, más incluyente y equitativa. Desde mi perspectiva, este es un factor estructural que beneficia el cambio cultural. Porque ese es el inicio en la formación de un nuevo Ser Humano, considero que este argumento, por trascendental, es el más valioso para dar mi apoyo.

Retahíla de frases

Dentro de las frases que se repiten sin sentido, una y otra vez, a la que se enfrenta quien entra a comprender los argumentos del NO, se encontrará con cuestionamientos como:

  • ¡Habrá impunidad! ¡No! por el contrario; se conformará una Jurisdicción Especial para la Paz que incluye una Sala de Amnistía e Indulto, y un Tribunal para la Paz.
  • ¡Se entregará la democracia! ¡No! En ningún momento se modificarán las estructuras institucionales ni las funciones del Estado Colombiano.
  • ¡Se les entregará el país a las FARC! Por favor, lean bien… ¡No! Se pretende que cambien las armas para que se configuren como movimiento político: con ideas y aspirando convencer a los votantes en contiendas democráticas.
  • ¡Van a expropiar tierras! ¡No! La reforma rural integral busca mejorar la calidad de vida de la población rural, especialmente del campesino pobre, que se encuentra abandonado y excluido de la sociedad. La restitución de tierras está claramente definida sobre baldíos, o mediante compra; y a través de expropiación administrativa de tierras adquiridas por el narcotráfico o por grupos violentos, decisiones amparadas por Leyes vigentes con anterioridad al actual gobierno.
  • ¡Traen más violencia los Acuerdos! ¡No!, Justamente la desmovilización busca cambiar los fusiles, por formas de participación política. La decisión de los colombianos podrá establecerse en las urnas, y no en el amedrentamiento armado.
  • ¡Dar a las FARC amnistía es dejar un “mal ejemplo! ¡No!, este proceso de amnistía No solo ya se ha empleado en Colombia, sino en otros países, como figura legal para dar trámite a estas coyunturas. Las figuras jurídicas creadas para el juzgamiento de combatientes de todos los grupos al margen de la Ley, cuentan con el aval de las mayores autoridades y conocedores del tema de justicia de nuestro planeta, que no permitirían la impunidad.

Si no está seguro de cuáles son los 5 puntos que se acordaron en La Habana, quizás es buen momento para consultar, antes de acudir a las urnas. Por un voto responsable:

Consultar el ABC sobre el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera

Una guía del CMH sobre el proceso de paz

Un resumen de los acuerdos de paz

No olvidemos: Soñar un mundo en el que quepan todos los mundos. Y que la poesía sea una de las expresiones más completas de la Paz. #PazEsPoesia.

*Fuente: Información obtenida de la página del Centro de Memoria Histórica CMH.

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